Yo solo me quedé a ver como la banca del parque se quedó esperándote por horas... yo estaba seguro que no llegarías, pero la banca es necia y de madera, cómo tú, muñeca... yo solo acompañé a las hojas secas, que no obstante mi invitación a retirarse, se quedaron ansiosas de que las pisarás, le enseñé las heridas que eso causa, acto seguido se quedaron... El parque te espero... y vine a decírtelo.
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